Volkswagen afronta una multa récord en EEUU por el escándalo diésel

En septiembre de 2015, Volkswagen admitió haber instalado un software en sus autos diésel que manipulaba el resultado de las pruebas de emisiones de gases contaminantes

Por Hannes Breustedt y Almudena de Cabo (dpa)

A pocos días de que Donald Trump asuma como presidente de Estados Unidos, Volkswagen decidió poner de nuevo sobre la mesa miles de millones de euros para acabar con el litigio que enfrenta en aquel país, cuyas autoridades se espera confirmen hoy un acuerdo que podría suponer la multa más cara de la historia del sector automotor.

La automotriz alemana informó el martes que las negociaciones con el Departamento de Justicia y las autoridades de Aduana estadounidenses estaban avanzadas. Volkswagen está dispuesta a pagar 4.100 millones de euros (cerca de 4.300 millones de dólares) en concepto de multas civiles y criminales por el escándalo de manipulación del sistema de control de emisión de gases contaminantes de sus motores diésel.

El acuerdo implica también que el grupo automotor más grande de Europa reconozca la culpabilidad “en relación con ciertas disposiciones penales de los Estados Unidos”. El consejo de supervisión de VW tendrá todavía que confirmar el acuerdo.

Es una suma récord. Toyota pagó en 2014 en Estados Unidos 1.200 millones de dólares por un defecto en el acelerador, y General Motors tuvo que hacer frente a una multa en 2015 en ese mismo país de 900 millones de dólares por un defecto del sistema de ignición.

No obstante, estos casos son difíciles de comparar, ya que no se trataba de fraude, sino de defectos que suponían riesgos en la seguridad del vehículo y podían causar la muerte.

Con este millonario acuerdo, VW quiere dar un paso gigante hacia la superación del escándalo de manipulación de sus valores de emisión, que mantiene a la automotriz en crisis desde que se destapara el fraude en 2015. Además, espera lograr un nuevo comienzo en el segundo mercado automotriz más grande del mundo.

En septiembre de 2015, Volkswagen admitió haber instalado un software en sus autos diésel que manipulaba el resultado de las pruebas de emisiones de gases contaminantes. La empresa siempre ha sostenido que el sistema no era ilegal según el derecho europeo.

“Contábamos con que fuera una cantidad en torno a los 3.000 millones de dólares”, escribió el analista Arndt Ellinghorst del banco de inversión Evercore ISI sobre el acuerdo. “Sin embargo, es un gran alivio que la empresa pueda poner punto final y volver a mirar hacia delante”, agregó. “Asimismo, es un enorme desahogo que el conflicto no continúe abierto y acabe siendo responsabilidad del nuevo Gobierno de Estados Unidos”.

De hecho, había una gran preocupación por que el asunto fuera a ser reabierto por el equipo de Donald Trump. El presidente de VW, Matthias Müller, declaró en noviembre tras las elecciones de Estados Unidos su deseo de que el resultado no tuviera un efecto negativo en las negociaciones con la Justicia de aquel país.

De momento parece que, después del desembolso millonario, VW podrá volver a respirar tranquila. La automotriz había aprovisionado ya 18.200 millones de euros para hacer frente a los costes legales derivados del escándalo de los motores diésel, pero esta cifra no será finalmente suficiente para encarar las centenares de demandas civiles de clientes, concesionarios y autoridades estadounidenses.

La factura subirá ahora con esta nueva multa, que se suma a los anteriores acuerdos y multas, hasta superar previsiblemente los 21.000 millones de dólares. “La suma duele, pero es asumible”, declaró a dpa el experto Ferdinand Dudenhöffer de la Universidad de Duisburg-Essen.

Desde hace más de un año, la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) y los investigadores de otros organismos de jusitica del país analizan a VW por la manipulación de más de 550.000 automóviles diésel en Estados Unidos.

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