Un análisis realizado por cuatro economistas -que anteriormente ocuparon puestos de jefatura en el Banco Mundial- identificaron ocho principios que deberían guiar la política para el desarrollo.

El Primero de esos principios plantea que el crecimiento del Producto Interno Bruto se debe ver como un medio para impulsar el bienestar humano, incluyendo el empleo, un consumo sostenible, vivienda, salud, educación y seguridad.

El Segundo principio, señala que la política económica debe promover activamente un desarrollo incluyente.

Es decir: quienes gobiernan deben asegurarse de que nadie –de ningún estrato o sector social- se quede atrás en el desarrollo.

El Tercer principio advierte que la sostenibilidad ambiental no es una opción.

Advierten que en el ámbito nacional, el crecimiento del ingreso a costa de dañar el medio ambiente es insostenible y, por tanto, inaceptable.

En el ámbito global, el cambio climático representa una amenaza a la salud, los sustentos y los hábitats.

Así que es imperativo que las políticas de adaptación y mitigación del cambio climático sean parte integral, y no un añadido, de la política de desarrollo tanto en el ámbito nacional como el internacional.

Otro de los principios propuestos por estos execonomistas del Banco Mundial, asegura que los valores y las normas sociales, son fundamentales para lograr el desempeño económico.

Los  valores –dicen estos economistas- pueden ayudar a reducir la corrupción y fomentar prácticas justas.

El proceso electoral que se avecina aquí en Costa Rica, será importante. Entramos a un proceso electoral con pocos cambios, pues la apatía de algunos sigue siendo una piedra en el zapato, y los problemas del país parece que siguen siendo los mismos de hace cuatro años: pobreza, desempleo, crecimiento económico moderado y una pobre infraestructura vial.

Ahora que entramos al proceso electoral, nosotros, los costarricenses, debemos pensar en estos principios que plantean los execonomistas del Banco Mundial. Pero especialmente debemos considerar los valores como guía para gobernar y generar desarrollo.

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