Los arquitectos opinan que lo más difícil es diseñar un hospital y un hotel; mientras que los que entienden de hospedaje, consideran que es un error craso, instalar o construir la recepción de un hotel en un quinto piso, porque la lógica elemental; explica que los huéspedes tendrán que usar el ascensor, sin tomar en cuenta los claustrofóbicos, quienes rehúsan entrar a un elevador; siguen las maletas que tendrán que ser cargadas en un montacargas y no estorbar a sus dueños; algo muy importante, está la seguridad que abarca a todo el mundo, que en un caso de desastres será un obstáculo para la evacuación. La recepción de un hotel es un centro neurálgico, que debe situarse a nivel de la entrada y por ende en la calle. Una sala de eventos en un último piso, aunque sea a prueba de ruidos, no es aconsejable para la tranquilidad de los que duermen abajo; en algunos países se prohíben los casinos en los pisos superiores para evitar y prevenir los suicidios de los perdedores. Para concluir; no debe existir y no le quepa duda a nadie, es el cumplimiento estricto de la ley, que en Costa Rica; prohíbe las obras y las alteraciones referentes al Patrimonio Cultural.

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