De Escarabajos a Mercedes: Una larga tradición alemana en México

En 2003 el "Escarabajo" puso fin a su historia de 70 años cuando dejó de fabricarse en la planta mexicana de Puebla, única en el mundo que todavía lo producía

Por Denis Düttmann (dpa)

En los cerros que rodean la capital mexicana el “Escarabajo” de Volkswagen es todavía parte de la vida cotidiana. El pequeño pero robusto auto de motor trasero trepa como ningún otro las empinadas colinas.

Es un clásico en México, donde antes todos los taxis eran “vochos”. Ahora se ven cada vez menos, pero el legendario coche alemán se resiste a desaparecer.

En 2003 el “Escarabajo” puso fin a su historia de 70 años cuando dejó de fabricarse en la planta mexicana de Puebla, única en el mundo que todavía lo producía.

Pero las armadoras alemanas siguen en México y producen automóviles más modernos. Sus planes de expansión se mantienen incluso ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de vehículos desde México.

La industria alemana en general tiene una fuerte presencia en México, con más de 1.900 compañías con capital alemán instaladas en el país y una balanza comercial bilateral de 17.800 millones de dólares.

La canciller alemana Angela Merkel, que visita Argentina y México esta semana, viaja acompañada por una delegación de diez líderes de empresas alemanas.

Volkswagen, que fue pionera entre las ensambladoras alemanas cuando se constituyó como empresa en México en 1965, tiene en Puebla su segunda mayor planta del mundo, donde se producen el Jetta, el Beetle y el Golf Variant.

Audi inauguró el año pasado en San José Chiapa, en el estado de Puebla, su primera planta mexicana, para producir la camioneta Q5.

Mercedes Benz planea arrancar este año la producción en una nueva fábrica en Aguascalientes, conjunta con Nissan, mientras que BMW construye una fábrica completa en San Luis Potosí con áreas de carrocería, pintura y ensamblaje para el Sedán Serie 3.

La fábrica de BMW comenzará a operar en 2019 después de una inversión de unos 1.000 millones de dólares con la que se generarán al menos 1.500 empleos directos.

“México tiene más de 40 tratados de libre comercio. Eso hace que el país sea muy interesante como lugar de producción”, dijo el jefe de BMW para Latinoamérica, Alexander Wehr.

El tratado estrella es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta o TLCAN en español) con Estados Unidos y Canadá, que es el que está en la mira de Trump y se empezará a renegociar a partir de mediados de agosto.

“Salarios competitivos, una fuerza de trabajo relativamente bien capacitada y una infraestructura sólida hacen atractivo a México como sitio de producción para las armadoras”, afirma Florian Steinmeyer de la agencia alemana de comercio internacional Germany Trade & Invest (GTAI) en México.

En México la industria automotriz es un importante sector económico y da empleo a 875.000 personas. Si bien aporta sólo el tres por ciento al producto interior bruto (PIB), atrae el 20 por ciento de toda la inversión extranjera directa.

México es el séptimo productor mundial de automóviles y espera colocarse entre los cinco primeros para 2020, además de que es el cuarto exportador.

Los planes de Trump de imponer aranceles inquietan, no obstante, al sector de automóviles. Un 80 por ciento de los vehículos exportados por México se venden a Estados Unidos.

“Estimamos que algunas inversiones en el sector de automóviles se retendrán en el corto y mediano plazo como resultado de la renegociación del Nafta y el establecimiento de tarifas, así como la presión del Gobierno estadounidense sobre compañías específicas”, dice en un informe Alejandro Aurrecoechea de la consultura Control Risks.

Las amenazas de Trump ya llevaron a Ford a cancelar su proyecto de construir una nueva planta en México.

Otras armadoras, como General Motors, Fiat-Chrysler, Toyota, Honda, Mercedes-Benz y BMW, han dicho en cambio que seguirán con sus inversiones. “Nosotros llegamos a San Luis Potosí para quedarnos”, afirmó el jefe de la nueva planta de BMW, Hermann Bohrer.

Los expertos dicen que no hay que caer en pánico. En caso de que Estados Unidos decidiera abandonar el Nafta, las importaciones de vehículos se regirían por el principio de nación más favorecida de la Organización Mundial de Comercio (OMC), con aranceles de sólo el 2,5 por ciento. Además, los fabricantes de automóviles en Estados Unidos también necesitan de autopartes mexicanas.

Para la industria automotriz mexicana podría ser mayor motivo de preocupación la caída de la demanda de autos pequeños y compactos en Estados Unidos, modelos que se producen sobre todo en México.

Las automotrices alemanas enfrentan, además, otro desafío. Requieren de más mano de obra calificada, algo que, con el crecimiento del sector, empieza a faltar. “También debe ampliarse la infraestructura aérea y portuaria”, alertó el experto del GTAI.

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