Las mujeres y los hombres, de acuerdo a sus capacidades físicas, deberían decidir por sí solos, ¿cuándo pensionarse?, sin la intervención de los políticos y de los burócratas. Un sueño de Cannabis extra fuerte, le contestó Prudencio, su amigo, a Emilce, pensionada pobre, como él; añadió el viejo, ¿cómo se te ocurrió semejante tontera?, cuando ahorita mismo, están ocupando la plata de los pensionados para destinarlas a otras obligaciones y; nosotros bien gracias, además de pobres con lo mínimo que no alcanza ni para los frijoles, vamos a quedar sin nada si la “vara” sigue así. Emilce, reflexionó y para no pasar de perdedora en la tertulia, retrucó que entonces el Ministerio de Hacienda, debería ser el único, confiable y depositario de los dineros destinados a las pensiones y; desde luego, entregarlos a donde pertenecían por ley. Prudencio, se dio por satisfecho, aunque padeciendo, como de costumbre, en la lipidia y; los responsables del descalabro impunes como siempre.

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