Pasados ya los cien días de gobierno del presidente Trump, se vuelve pertinente debatir la coyuntura económica y social en torno a las polémicas relaciones sino-estadounidenses, sin dejar de hacer cavilación sobre las medidas respecto a los lazos con los vecinos mexicanos y temas como la migración.

La política sin economía es demagogia.

Balanza Comercial Decadente…Pero Distorsionada:

La Balanza Comercial entre China y E.E.U.U., es desfavorable para la nación norteamericana por $365 mil millones. Sin embargo, este “déficit comercial” está sumamente distorsionado, pues gran cantidad de los productos importados a Estados Unidos (provenientes de China) pertenecen a marcas de la misma potencia occidental. Por ejemplo, el iPhone: China lo exporta por un precio de $180, mas se encarga únicamente del ensamblaje del dispositivo (es decir, $8 dólares del precio) y los mayores lucros y mejores puestos de trabajo, permanecen en Estados Unidos.

Relación de Interdependencia:

Decía Jiang Zemin (en son de parafrasear a Zhang Zhidong): “mentes chinas, tecnologías occidentales.”

Las relaciones sino-estadounidenses de los últimos 15 años han visto progresos innegables, la inversión china en E.E.U.U. se duplicó entre 2012 y 2013, las exportaciones de la potencia norteamericana a la República Popular China-entre 2001 y 2011- se quintuplicaron. Además, el gigante asiático es “la fábrica del mundo”, y las transnacionales de Estados Unidos han sabido aprovecharse de esta condición:

La ciudad de Chongqing es una zona económica especial de crecimiento envidiable, en ella se da una cuarta parte de la producción de computadoras a nivel mundial (circunstancia de la cual empresas como Hewlett Packard y Sony obtienen ingentes dividendos).

Incluso el magnum opus de la ingeniería automotriz estadounidense, “General Motors”, compra el vidrio para los parabrisas y ventanas de sus coches a una compañía de origen chino: “Fuyao Glass Corporation”.

*En adición a lo ya mencionado, cabe resaltar cómo la historia ha juntado a las potencias norteamericana y asiática como grandes aliados, para ejemplos el “Tratado Bilateral de Inversión”, el Eco-Parternship (impulsado por las administraciones Bush y Obama) o la crisis financiera de 2008, la cual vio las exportaciones de E.E.U.U. disminuir un 18% a nivel mundial, pero solamente un 0,5 % respecto a las destinadas a China. Para ello, cabe parafrasear al Sr. Henry M. Paulson: “entre mayores sean los vínculos comerciales (entre China y Estados Unidos), menor será la probabilidad de conflicto”.

Pacta Sunt Servanda:

A lo largo de la contienda electoral, el presidente Trump cautivó a los votantes con promesas de restricciones arancelarias abusivas contra China y México, las cuales llegarían a tributos del 20 o 45 por ciento. Mas, estas irían en contra de los artículos 1, 2 y 3 del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (Acuerdo de Marrakech, GATT 1994). *

*Se ha de garantizar el debido cumplimiento de un pacto por lo establecido en el artículo 26 de la Convención de Viena sobre los derechos de los tratados (1969): pacta sunt servanda. El populismo puede quebrantar las barreras del señorío, el recato y la mesura, pero no la ley: dura lex sed lex; y aun cuando lo intenta, la historia se encarga de inculpar a los alborotadores, más allá de la jurispericia y la jurisprudencia.

Además, de darse una perturbación de este tipo -malos entendidos en materia comercial-, la opción más sensata sería invocar al “Entendimiento sobre Solución de Diferencia” normado en los acuerdos de la Ronda de Uruguay (Organización Mundial del Comercio).

No es la primera ocasión:

El comercio con el gigante asiático ha sido una lucha sempiterna y un tema inevitable en el muestrario de propuestas durante los procesos electorales de Estados Unidos. Durante la campaña, el Sr. Trump se destacó como: “el opositor a la República Popular China por antonomasia” sin embargo, no fue el primero en mostrar estas posturas. En su momento nombres de peso en el D.P.-inclusive los señores Barack Obama y Hillary Clinton-se manifestaron a favor de imponer sanciones comerciales draconianas contra la nación oriental. En ocasiones, demócratas y republicanos se han aunado por la cuestión, como fue el caso de los senadores Lindsey Graham y Chuck Shumer, quienes buscaban “penar a las naciones cuyo valor de divisa no fuese establecido por el mercado”.

Obstáculos Pertinentes:

El mundo ha cambiado, el panorama de la economía global es muy distinto de cuando Noam Chomsky expuso que: “de las 500 transnacionales más importantes, 435 pertenecían a los países del G-7”.

Cerca del 2007, PetroChina llegó a ser la mayor empresa en valor bursátil (por encima de Exxon Mobil). De los 10 bancos más grandes del mundo, 4 son chinos y -la entonces pequeña- China Telecom luego de procesos de reforma, O.P.V. y O.P.A. dio lugar a China Mobile, una empresa capaz de competir con los pesos pesados de las telecomunicaciones; la cual figuró en el presente año en la lista mensual de “Las 10 Empresas Más Grandes del Mundo” del Foro de Davos. Hoy en día, por paridad de poder adquisitivo (PPA); la República Popular China es la 1era potencia económica mundial. Alibaba ha llegado a percibir una liquidez superior a la de “e Bay” y “Amazon”; y los cuatro mayores fabricantes de teléfonos inteligentes de la nación asiática, obtienen el 10% de los beneficios mundiales de su sector.

Si bien es cierto, la economía china tiene aún mucho por pulir, tiene también muchísimo para ofrecer. Ya lo decía Napoleón Bonaparte: “Cuando China despierte, el mundo temblará.”

Una Agenda Política Impredecible:

El presidente estadounidense antes hablaba de juego sucio en China, pero -cinco meses después- invitó a una “amistosa reunión” a su homólogo Xi Jinping, y desde hace un par de semanas, las acusaciones de manipulación de divisas han cesado.

Esta administración posee posturas sumamente cambiantes, factor de peligro al ser presidida por quien, con una publicación en sus redes sociales, es capaz de desplomar la bolsa mexicana o hacer tambalear el índice Hang Seng.

*Si algo se podía señalar del señor Trump, era su sevicia en son de ataque contra el sistema y la habitualidad de los gobiernos pasados, pero luego de su toma de posesión; el mandatario parece haberse transformado en Lorenzo de Medicis y sus asesores en Nicolás Maquiavelo al decirle: “…si el príncipe es de mediana inteligencia, le bastará con no alterar el orden establecido por los príncipes anteriores para mantenerse en su Estado…”

No cerrarse al mundo:

“No nos enriqueceremos vendiéndonos a nosotros mismos.” -John Key

El populismo es sumamente peligroso, pues cuando se escucha lo que se quiere y no lo que se debe, el lado influenciable del humano sale a relucir. Se tergiversa la información, se concatenan los hechos y datos en el modo “más conveniente” para desfigurar la opinión. Así, cuando escasean los proponedores de soluciones, la búsqueda de culpables se vuelve más sencilla e inmediata.

La solución no es cerrarse al mundo, China y Estados Unidos alcanzaron su estatus en la geopolítica a partir de la apertura y de sus inversiones en más de 180 países, no mediante el proteccionismo -y menos cuando este es impulsado por el rencor, en lugar de la necesidad-. El auténtico progreso se logra con la colaboración interestatal (de la cual tanto hablaba Immanuel Kant en su “Metafísica de las Costumbres”) y no con el odio, el destierro arbitrario y el caso omiso a la legalidad (en esta ocasión, la desobediencia a las primera, cuarta y decimocuarta enmiendas de la Constitución Política de E.E.U.U.).

Decía Hegel y retomaba don Óscar Arias: “si algo sabemos de la historia, es que no aprendemos de ella”. Parece ser una afirmación destinada a ser verdadera hasta el día en el cual nuestra merced lo disponga.

-Referenciado en, y con especial agradecimiento a VisualPolitik-

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