Siempre -pero mayormente ahora como diputado- he mantenido mi compromiso en defensa de vida.

La  vida y en especial, la vida humana tiene el más alto valor que se pueda asignar a cosa alguna.

Y en defensa de la vida, presenté a consideración de la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley que prohíbe el aborto en Costa Rica por causas de salud mental y emocional.

Se trata del expediente 20.218 que reforma el artículo 121 del Código Penal. Con este proyecto, pretendo que los costarricenses tengamos sumamente claro cuándo no es punible un aborto y que cerremos las puertas a corrientes internacionales y nacionales, que han tratado de devaluar la vida de los no nacidos.

¿Qué cambia este proyecto? Sencillamente el texto que proponemos deja explícito que no es punible el aborto practicado con consentimiento, por un médico o por una obstetra autorizada, si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida de la madre.

Tampoco será penado el aborto cuando exista una grave afectación física de la madre.

Con este nuevo texto, eliminamos la posibilidad de que por violación, por depresión o por alguna otra condición emocional se quiera practicar un aborto, como muchos han pretendido en estos tiempos.

El texto actual dice que el aborto no es punible cuando se hace con el fin de evitar un peligro a la salud de la madre.

Ese es un texto omiso y confuso. No refleja con exactitud el espíritu del legislador. Y ya se ha demostrado que puede ser un portillo para añadir causas injustificables para validar un aborto.

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