Nuestra Constitución Política enmarca en su artículo 64 una identificación del Estado Costarricense, con el cooperativismo.  En forma expresa señala dicho texto en lo que interesa, lo siguiente:

“Artículo 64. El Estado fomentará la creación de cooperativas como medio para facilitar mejores condiciones de vida de los trabajadores” (…)

Esta disposición  fundamental del ordenamiento constitucional,  muestra una decisión y valoración política de nuestro Estado, para considerar que el cooperativismo representa una forma de facilitar mejores condiciones de vida de los trabajadores. Esto es así, entendiendo que hay muchos asociados de las cooperativas que no son trabajadores en el sentido “jurídico laboral” del término, sino que son emprendedores, profesionales independientes, agricultores, entre otros.

Cuando abordamos la estructuración que el Movimiento Cooperativo ha ido generando a través de los años en el país, tanto desde el ámbito del sector público, como de las organizaciones cooperativas de primer piso, y de integración y representación, se nota un hilo conductor que, descendiendo desde la norma constitucional, ha ido extendiéndose y nutriendo todos los ámbitos de la vida económica y social costarricense.

Me interesa ahora destacar la experiencia que ha significado mi acercamiento con tan importante sector como es el que representan las cooperativas de salud.

COOPESALUD R.L, COOPESAIN R.L., COOPESANA R.L., Y COOPESIBA R.L, situadas en diferentes áreas geográficas del Valle Central, y especial del Área Metropolitana y cantones vecinos, han venido marcando la pauta en la salud, brindando un excelente servicio, y  extendiéndose a la atención también de la niñez, y del adulto mayor con múltiples actividades complementarias de gran valor para un desarrollo integral de estos.

El modelo cooperativo en este campo, viene a mostrar dos tipos de gestión: primeramente una de tipo sanitario, dirigida a brindar servicios de atención y de prevención en materia de salud, en sus servicios básicos para la población ubicada en las áreas en que cada cooperativa se desenvuelve. Estos servicios deberían extenderse por la enorme capacidad técnica y administrativa que estas organizaciones empresariales han venido mostrando a través de los años.  El otro tipo de gestión es la cooperativa.  Se trata de una forma empresarial, atendida por trabajadores que son los médicos, enfermeras, farmacéuticos, laboratoristas, secretarias, conserjes y todos los demás necesarios para mantener servicios de primera calidad a todos los asegurados del área correspondiente. Estos trabajadores también son los asociados y codueños directos de la empresa, que disponen –aplicando la legislación cooperativa- mediante sus asambleas, consejos de administración y demás comités, sobre la mejor forma de cumplir con sus obligaciones contractuales con la Caja Costarricense de Seguro Social.  Asimismo, buscan  perfeccionar sus  actividades, generando la mayor eficiencia y eficacia.

Ya tenemos más de 20 años desarrollando esta experiencia, la cual   descongestiona la apretada carga operativa de la CCSS, que cada día vemos con dificultades mayores en lo operativo y financiero. Estamos frente a una experiencia cooperativa en salud, ya conocida y analizada dentro y fuera del país, de la cual responsablemente debemos profundizar y extender.

Me identifico y comprometo con las cooperativas de salud. La CCSS debería valorar, con mucha precisión, lo que el modelo cooperativo puede significar para la mejora de los servicios de salud a los costarricenses y para un descongestionamiento en la prestación de los mismos. Y es que revisando costos y haciendo las comparaciones de estos entre las cooperativas y la CCSS, hay conclusiones valiosas que se deben atender.

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