Desde hace una infinidad de años; en las épocas lluviosas, se inundan la mayoría de los barrios y lugares del país, un desastre que soporta y tolera sin excepción todo el pueblo; a causa de la incompetencia y escasa atención de los alcaldes irresponsables, quienes no han podido solucionar el problema correctamente. No les vale la disculpa en achacar la culpa a los “cochinos” que botan cualquier objeto en las alcantarillas, que es la pura verdad, reiteramos; no les vale ni les sustenta el quite del “chicharrón” porque casi todas las municipalidades cuentan con un cuerpo de policía propio, que si no fuera suficiente, podría ser auxiliado por la del ministerio de seguridad, que en conjunto deberían iniciar unas operaciones seguidas, con el fin de multar a los infractores.

Las demandas judiciales a los tribunales, la campaña de concientización tal como: “Jacinto basurilla”, las instancias a la Defensoría de los Habitantes y demás instituciones, no han servido de nada, como tampoco las marchas, las pancartas, las protestas y los bloqueos, que dicho sea de paso; son ilegales, amén de la formación de comités de vecinos, donde, muy a menudo se infiltran unos politiqueros, que solo hacen perder el tiempo.

Estamos más que seguros y completamente convencidos de que las ciudadanas y los ciudadanos costarricenses, debido a sus largas y amplias trayectorias de educación democrática, estarían en grado, por si solos, de pagar sus impuestos municipales directamente y personalmente en un fondo especial en el Ministerio de Hacienda y revisado por la Contraloría General de la República, la cual, después de comprobar, el inicio, aunque parcial, de las obras de saneamiento de las alcantarillas, entreguen los dineros recibidos, que también comprenden los salarios de los alcaldes, a las respectivas municipalidades; que nadie alegue la ilegalidad de la medida, primero porque la Contraloría vela por los dineros de los contribuyentes y luego, las inundaciones implican: “emergencia nacional” que puede decretarse en cualquier momento, también el Ministerio de Salud tiene velas en el entierro, sin embargo, el ente contralor tiene mayor capacidad, y, ojalá, menos burocracia para la recaudación. Contrariamente a nuestro cierre de comentario que consiste en “un sueño de Cannabis” esta vez, será la salvación, para todo el mundo de no ahogarse en los deshechos.

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